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Gatos persas
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Su origen se remonta a la antigua Persia, suroeste de Irán.
La raza persa actual surgió en Inglaterra, por el siglo XIX, del
cruce de un persa puro y un angora turco blanco.
Antiguamente se trataba de un gato esbelto, de ojos medianos. Con el tiempo
ha ido perdiendo esa figura y los ojos se han ido agrandando.
Los gatos persas noruegos o rusos tienen un pelaje más largo, debido
al clima más frío de aquellas zonas.
Físicamente, el gato persa tiene la cabeza grande y redonda, con
un cuello corto y ancho y las patas cortas y fuertes, con pies grandes y
redondos. Su cola es corta. Los ojos suelen ser grandes, separados y redondos
y su nariz amplia y achatada. |
Sus orejas son pequeñas y bajas con punta redondeada, ligeramente inclinadas
hacia delante. Tiene un pelaje denso, largo y brillante, de tacto sedoso, y más
abultado por la zona del cuello.
Los colores de la raza son muy variados y van desde el blanco,
negro, azul, rojo, crema, chinchilla, plata, camafeo, tabby (atigrado),
concha de tortuga, calicó, azul-crema, bicolor, rojo de cara peke
y tabby rojo de cara peke.
Con respecto al color de los ojos, éste debe ser brillante, cuanto
más intenso mejor.
La mayoría de gatos persas tiene los ojos de color naranja o cobre.
En los gatos persas de pelaje blanco pueden variar entre azules, naranjas
o impares.
En los chinchilla suelen predominar los ojos verdes y en los tabby pueden
ser de color avellana o verdes.
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